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sábado, 10 de mayo de 2014

Las aficiones y habilidades pueden convertirse en un trabajo.

Artículo de Consumer Eroski publicado en el periódico “20 minutos” el día 21 de abril de 2014, y que por su interés transcribo en su totalidad.



Foto de Social Blz Solutions

"Buena parte de la juventud española está en paro y con pocas perspectivas de encontrar un empleo que cumpla con sus expectativas laborales. El 57,7% de los menores de 25 años en edad de trabajar no tiene dónde hacerlo, según la oficina de estadística europea, Eurostat. Ante este contexto, Eroski Consumer anima a los jóvenes a replantearse los métodos para buscar trabajo y hacer valer no solo el nivel académico, sino potenciar y dar a conocer en el currículum otras habilidades. Maña para reparar una moto, ser un conductor de primera, tener dotes artísticas, ser un hacha en los deportes o los programas informáticos la mayoría de los jóvenes españoles tiene capacidades ajenas a su formación académica. La clave para encontrar empleo hoy puede residir, precisamente, en trasladar ciertas habilidades de la vida privada al campo profesional. En ocasiones, puede ser que el talento que busca una empresa en un joven al final no resida en su formación académica, sino en habilidades desarrolladas durante años. Ingenieros, abogados, profesores y economistas hay muchos, y con excelentes expedientes académicos; pero no tanto diseñadores gráficos, expertos para posicionamiento en buscadores y SEO, blogueros, relaciones públicas... Aunque los jóvenes no hayan realizado estudios sobre estas temáticas, seguro que en su vida cotidiana habrán desarrollado habilidades que los diferencien del resto. No hay que desdeñarlas, ya que se pueden convertir en una oportunidad para encontrar trabajo y enfocar su carrera profesional.
Desde aficiones a experiencias concretas Algunos intereses pueden ser una salida al paro. ¿De qué manera? Hay nuevas profesiones basadas en las aplicaciones de las últimas tecnologías, como las aplicaciones móviles, y en ellas hay jóvenes que son auténticos expertos, aunque a veces ni siquiera sepan que su afición puede convertirse en una salida laboral. Las aficiones artísticas, como la fotografía o la música, también son una oportunidad. Hay numerosos jóvenes que son virtuosos de un instrumento o elaboran vídeos que bien podría realizar un profesional. Puede que sea el momento de ir un poco más lejos en esos hobbies y tratar de convertirlos en un trabajo. Por otra parte, sacar partido a conocimientos en áreas concretas, como encargarse de hacer la Declaración de la Renta a toda la familia o ser un lince para buscar las mejores ofertas para los viajes, es posible. Realizar estas tareas de manera seria puede ser el inicio de una actividad profesional, ya que se pueden canalizar estos conocimientos para crear una empresa dedicada a estos menesteres. Además, las habilidades desarrolladas desde niños, como ser coleccionista de sellos, cuidar el jardín, decorar o escribir cuentos, pueden convertirse también en una profesión. Se puede desarrollar una actividad como profesional autónomo, creando una pequeña empresa sobre lo que más se sabe y conoce.
Reflejarlo en el currículum Si se dispone de alguna habilidad es más que recomendable incluirla en el currículum vítae. No solo servirá para dar a conocer mejor la personalidad, sino que puede ser útil para la empresa recurrir a los servicios profesionales en función de los conocimientos extralaborales del expediente. Más aún si estas habilidades están apoyadas por cualquier actividad o curso que avale las aptitudes del candidato. Son pequeños detalles en los que se pueden fijar los responsables del proceso de selección de personal, por lo que una afición desarrollada durante años puede ser el pasaporte definitivo para lograr un puesto de trabajo."

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