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domingo, 21 de julio de 2013

Resiliencia y empresa.


Los seres humanos no nacen para siempre el día que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.

Gabriel García Márquez.

 

La resiliencia es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas. Es un conjunto de atributos y habilidades innatas para afrontar adecuadamente situaciones adversas, como factores estresantes y situaciones de riesgo.

Las personas y empresas resilentes son aquellas que, siendo vulnerables a los impactos de las crisis y los cambios, son capaces de resistir, superar y utilizar esas experiencias para mantener o enriquecer sus objetivos y llevar a cabo estrategias y proyectos para su logro.

Los hechos e incertidumbres que afectan al actual entorno socio económico se pueden considerar como factores amenazantes de riesgos, y también como oportunidades sin precedentes para las empresas y los trabajadores. Los cambios y transformaciones empresariales resultantes tienen un gran impacto en los puestos de trabajo, especialmente las que conllevan reestructuraciones, despidos, deslocalización, etc. Las organizaciones resultantes deben constituirse sobre las nuevas capacidades empresariales, y debe ir acompañada de un nuevo entorno organizativo. Para ello los responsables empresariales deben desarrollar una serie de capacidades, a través de la infraestructura organizativa de la empresa y del personal de la misma, adaptando nuevos enfoques y exigiendo una mayor cualificación y excelencia personal y profesional. Estas nuevas capacidades plantearán nuevas demandas profesionales, los trabajadores deberán desarrollar sus nuevas habilidades en un entorno de presión y ambigüedad, propio de los profundos cambios empresariales y de la severidad del entorno socio económico. En estas circunstancias y bajo la presión del entorno organizativo, las personas tienden a percibir más los riesgos, constatables y ciertos en su situación laboral, que las potenciales oportunidades, siempre menos visibles y accesibles. La organización debe evitar crear un entorno laboral que puede, inconscientemente, desorientar o dificultar la aceptación de los retos planteados y la asunción de los riesgos y oportunidades ofertados a las personas de las que requiere su compromiso. Las personas, cada una de ellas en sus puestos de responsabilidad, después de aceptar el compromiso demandado y asumir los riesgos profesionales y las ventajas que su éxito comporta, pueden requerir apoyo tanto organizativo -que le facilite esa transición- como posibilidades de formación y desarrollo profesional- que le permita completar el perfil demandado en su responsabilidad. Las personas deben superar con éxito esta transición, emergiendo de este proceso con nuevas habilidades profesionales y personales, desarrollando así su resiliencia personal, enriqueciendo su potencial contribución a la empresa u organización a la que pertenecen.

 
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