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miércoles, 1 de mayo de 2013

La importancia de las aptitudes y modo de conducta en el trabajo.


En la planificación de la búsqueda de empleo es muy importante detectar las carencias formativas que se tengan para lograr el objetivo propuesto. La oferta formativa que ofrece el mercado actualmente es lo suficientemente amplia y variada como para rellenar esas lagunas. Una vez conseguida esa meta formativa y alcanzado el objetivo de encontrar trabajo, es posible que no se sepa estar en el puesto de trabajo, que aún teniendo los conocimientos suficientes para sacar adelante la labor asignada, no se tengan las aptitudes y modos de conducta requeridos para continuar con el empleo y no perderlo.

Cada vez es mayor el número de empresarios que se quejan de la falta de aptitudes sociales de los nuevos trabajadores. Pero este problema no sólo afecta a los nuevos trabajadores sino que también se puede aplicar a ciertos empleados ya establecidos. En la sociedad de décadas pasadas, la gente trataba de abrirse camino acudiendo a universidades e intentando sacar las mejores notas. Es bien sabido que la sociedad se ha llenado de gente muy bien preparada pero que se ha quedado estancada o, que incluso ha perdido el norte por completo por causa de sus deficiencias en inteligencia emocional.

Los empresarios a la hora de demandar competencias a los nuevos trabajadores no le dan más importancia a las competencias técnicas concretas que a la habilidad subyacente para aprender el trabajo. También enumeran las siguientes:
Iniciativa propia: Se muestra cuando se reconocen a tiempo los problemas y se actúa sin necesidad de indicaciones. Para ello es necesario ser fiable, reflexionar y actuar con prudencia.

Capacidad de trabajo en equipo y disposición para cooperar: muchos problemas en el lugar de trabajo se resuelven a menudo cuando el equipo de personas que lo forman sabe trabajar en equipo o cuando varios empleados ejecutan rápidamente un trabajo.

Capacidad de aprender nuevas destrezas y para adaptarse a los cambios.

Disposición para la responsabilidad: la poseen quienes saben asumir la responsabilidad de su rendimiento y de sus decisiones, y en caso de error nunca intentan culpar a los demás.

Productividad y compromiso: capacidad de resistencia, concentración, capacidad de soportar la tensión. Compromiso con los objetivos de la empresa.

Capacidad de escuchar y de comunicarse verbalmente.

Adaptabilidad y capacidad de dar una respuesta creativa ante las dificultades y obstáculos.

Capacidad de controlarse a sí mismos, confianza, motivación para trabajar en la consecución de determinados objetivos, sensación de querer abrirse un camino y sentirse orgulloso de los logros conseguidos.

Eficacia grupal e interpersonal, cooperación, y habilidad para negociar las disputas.

Eficacia dentro de la organización, predisposición a participar activamente y potencial de liderazgo.

 

 

 

 
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